VILMENTE TORTURADO

 


Faltaban 72 horas para el comienzo del periodo vacacional de la Semana Santa de 1987 cuando unos policías de la Brigada de Policía Judicial a las órdenes del Comisario Jefe Justo Aguilera Fernández irrumpieron en la Sede de la Coordinadora Nacional de la Lucha, en el 92 de la barcelonesa calle Mayor de Gracia. Pidieron al Prof. José de Mirandés que les acompañara, según le dijeron, para: “supervisar un estudio sobre la droga que debían presentar a su superioridad con urgencia”. Accedió. Al llegar a Jefatura Justo Aguilera le dijo que quedaba detenido y que sería acusado de haberse apropiado de 20 millones de pesetas. Se puso furioso. Entonces el Comisario Justo Aguilera cínicamente le ofreció: “No se ponga así, ya se lo dejaremos en doce millones”.


Fue introducido en las mazmorras de los sótanos que habían sido denunciadas recientemente por infrahumanas por el Juez Luis Pijoan del Juzgado de Instrucción Nº 3. Allí le torturaron durante 72 horas.


Cuando entraba en agotamiento interrumpían para ofrecerle la libertad si firmaba un documento que le habían preparado que decía que los informes que remitía al Inspector Fiscal de la Fiscalía General del Estado “que eran falsos”. José de Mirandés resistió hasta el final.

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